domingo, 7 de marzo de 2010

La discípula


Reverdecen las nalcas bajo el aguacero y elige las propicias para tapar el curanto.

El viento viene del Cucao y mece las chalanas apostadas entre los fiordos

Lee en el agua lo que dice el agua

El mar traerá peces hombres de mano firme cuchillos blancos

Pasan nubes bajas pesadas como mantas mojadas

Ella sabe calmar la borrasca con una cruz de sal y una rama de tepa

pero se olvida de que sabe lo que sabe se empecina entre el barro resbala cae de rodillas

la vieja mira sin ver

cierra los ojos en su hamaca y reza.