domingo 7 de marzo de 2010

La discípula


Reverdecen las nalcas bajo el aguacero y elige las propicias para tapar el curanto.

El viento viene del Cucao y mece las chalanas apostadas entre los fiordos

Lee en el agua lo que dice el agua

El mar traerá peces hombres de mano firme cuchillos blancos

Pasan nubes bajas pesadas como mantas mojadas

Ella sabe calmar la borrasca con una cruz de sal y una rama de tepa

pero se olvida de que sabe lo que sabe se empecina entre el barro resbala cae de rodillas

la vieja mira sin ver

cierra los ojos en su hamaca y reza.

lunes 12 de octubre de 2009

vuelan de fruto en fruto


panaderos de la memoria
semillas de plumas irisadas en la tarde que se consume
otros fuegos transcurren del mismo modo
tras la irrupción de las primeras chispas toda inquietud se disuelve entre formas opacas
¿y qué haremos con lo que arde y amenaza la calma de la siesta?

el perro echado bajo el tilo no lo sabe y estira su modorra en la sombra
ester mastica un cabito de jazmín succiona el néctar tritura el blanco pétalo

con estas nimias crueldades se escribe el olvido

del comportamiento de algunas especies


Las estrelicias son epífitas. Eligen a sus víctimas en lo más espeso del bosque y adheridas a los troncos extienden sus cuerpos carnosos y celestes sus alas de fuego sus espinas que antaño protegían de los malos espíritus a la tribu

El árbol que las hospeda sea roble o acacia se engalana de pronto con sus pétalos rojos con el zumbido de los colibríes que se espesan en el aire

El encantamiento es breve. Ellas van endureciendo sus hojas de bordes aserrados y los árboles palidecen.

Muerden la mano que les da de comer.

lunes 21 de septiembre de 2009

VII


Después de la lluvia oteó el horizonte
mezcló miel y laurel rumió sus palabras santas
la nieta se hamacaba ausente sobre el tronco de un aguaribay
aprenderá pronto se dijo la vieja
(Ningún jardín es perfecto sin su dosis de muerte)

VI

y ahora el jardín de las estrelicias palidecía en estambres quemados

la belleza es monstruosa y nace para disolverse

algo desconocido se agitó entre los caldenes

(nombramos para alejar la muerte)

V

puso arroz blanco sobre una hoja de palma
y danzó la primera palabra
el cielo desteñía colores delicados agua que beber
gramíneos los tallos su talle vuelto espuma
ella machacó el anís extrajo aceite de los pétalos blancos
depositó en mi mano esa materia rugosa

(la última palabra dispersó los fantasmas en la noche)

IV


En el pueblo todas las novias llevan un talismán de palo santo
Si alguien lo robara mientras duermen
ellas despertarían en el jardín